Quino o el ‘papá’ de Mafalda

Joaquín Salvador Lavado Tejón -más conocido como Quino– nacido en Mendoza en 1932, es el humorista gráfico argentino por excelencia. Ya desde muy pequeñito lo llamaron así, para diferenciarle de su tío el pintor Joaquín Tejón (quien precisamente fue el que despertó su vocación artística).

Quino o el creador de Mafalda

A los 3 años ya sabía que quería ser dibujante. Sus padres, ambos españoles, murieron cuando Quino era sólo un niño y a los 14 años se inscribió en la Escuela de Bellas Artes, que poco después abandonaría para dedicarse en exclusivo a crear historietas.

En 1954, cuando cumplió los 18 se instaló en Buenos Aires, donde fue empleado precariamente en varias redacciones y agencias publicitarias. En 1964 apareció Mafalda por primera vez en la revista Primera Plana. Curiosamente este simpático personaje fue originalmente concebido para una campaña publicitaria de la marca de electrodomésticos Mansfield, que nunca fue lanzada. Nadie podía imaginarse por aquel entonces que esta niña curiosa e inquieta de seis años se convertiría en el símbolo de varias generaciones. Así pues, al final resultó un rotundo éxito.

A partir de 1965, la tira cómica empezó a publicarse en el diario El Mundo, y posteriormente en la revista Siete Días Ilustrados. Pero por decisión propia del autor, la última historieta de Mafalda se imprimió el 25 de junio de 1973. Quino afirma que dejó de dibujarla porque ya no podía seguir diciendo lo que pensaba, afirmando “si no dejaba de pintar a Mafalda me pegaban un tiro”.

Aunque la muchacha de frondoso pelo negro iba a quedarse con nosotros para siempre, porque más que un personaje, es todo un fenómeno.

¡Qué importan los años!

Una niña eterna que, ha cumplido ya más de medio siglo, ni envejece ni pasa de moda (ni tampoco sus amigos Manolito, Susanita, Felipe y Guille). Todos conocen a la pequeña luchadora social, fan de los Beatles, la democracia, los derechos de los niños y la paz, y detractora de la sopa, las armas, la guerra y James Bond.

De hecho, no hay mejor reconocimiento al trabajo de un artista que su vigencia, que a su vez es un claro indicador de que el mundo tampoco ha cambiado tanto… Si bien es cierto que ni el propio Quino imaginó que esto seguiría así “el pensamiento sigue igual, seguimos machacando con lo mismo, y eso es terrible”.

Admirada y respetada por personalidades de la talla de García Márquez, Umberto Eco o Julio Cortázar. Este último llegó a decir: “No importa lo que yo pienso de Mafalda, lo importante es lo que Mafalda piensa de mí”.

Su personalísima forma de concebir la realidad, mezcla de humanismo y pesimismo, es producto de las vicisitudes de Argentina en el último medio siglo y traspasa fronteras, porque su obra ¡ha sido traducida a más de 30 idiomas!

Otras historias

Tras su personaje más mítico, el dibujante siguió creando otras historietas de humor. Mientras que su marca distintiva continuó siendo la crítica social irónica e inteligente, con la que ha conquistado tanto a niños como adultos de todo el mundo.

Quino el dibujante y la niña Mafalda

Autodefinido como “obrero del dibujo” siempre aseguró que su objetivo siempre fue que su trabajo “sirva para cambiar algo las cosas”. La verdad es que a través de sus viñetas a todos nos ha hecho reflexionar.

Nunca fue un hombre de rutina, por ello llevaba un bloc de notas a la cama -por si una musa caprichosa aparecía mientras dormía. Y así, de sueño en sueño a lo largo de su trayectoria ha dado vida a centenares de personajes, gente común, satirizando los absurdos de la sociedad.

Trayectoria y reconocimientos

Si Mafalda celebrará este año sus 53 años, el gran Quino acaba de cumplir los 85. En su haber cuenta con galardones como el ‘Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades’ y la ‘Medalla de la Orden y las Letras de Francia’.

Después de 1973 el dibujante retomó en ocasiones el personaje de Mafalda, pero no querer cansar hizo que la pequeña -aún sin llegar a marcharse jamás- desapareciera para siempre. También puede que fuese por evitarle algún que otro disgusto, pues estamos seguros de que Mafalda diría que el mundo actual es un desastre o como asegura el ilustrador “una vergüenza”. Sea como fuere, ¡gracias Quino por todas tus historias!